Porqué nacimos?

Carlos Arturo Saavedra y Yipsel Bello, después de llevar a cabo un exitoso tratamiento de fertilidad, lograron ser padres de una preciosa niña que llamaron MARÍA JOSÉ.

A sus escasos 17 meses de edad, a María José le fue diagnosticado un Neuroblastoma Abdominal (Cáncer). Sus padres se derrumbaron emocionalmente, teniendo en cuenta la lucha por concebir y el gran amor que había por ella; encontrarse en un mundo solos, con muchos temores y vacíos, sin guía y sin apoyo para enfrentar esta dura prueba que separaba sus vidas en un antes y un después.

Por otra parte, enfrentar un diagnóstico tardío, un cúmulo de papeles jurídicos y de negativas que se generan de él, terminología inexplicable para personas que no son científicas, ni médicas, cuidados y manejos que debían llevarse sin conocimiento alguno, asumir un tratamiento de medicinas de alto costo con un alto grado de incertidumbre en sus resultados, la poca sensibilización de su entorno social, medico, hospitalario y, vivir un mundo aislado dentro de cuatro paredes.

No obstante, después de dicho diagnóstico y tratamiento fallido, el abril 3 del 2004 se eleva al cielo un ángel de 28 meses de edad llamado MARÍA JOSÉ, convirtiéndose en la motivación para la creación de esta Fundación, en honor y memoria a todos los niños diagnosticados de cáncer, con el fin de proporcionar el apoyo psicológico, social, emocional y espiritual que se requiere, no solamente para el niño sino también para el grupo familiar y su entorno social.